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Pintura japonesa.

La gran ola de Kanagawa

El libro de Jocelyn Bouquillard, HOKUSAI. TREINTA Y SEIS VISTAS DEL MONTE FUJI.

En el libro se recoge la serie de las famosas 36 vistas del Monte Fuji en una cuidada edición que reproduce los grabados con una gran calidad, recordándome la visión que tuve de los grabados originales en la exposición que admiré en Barcelona en el mes de julio ’08 y que, por lo visto, es la primera monografía dedicada a estos grabados, en la que se recogen comentarios a cada uno de ellos por su autor, especialista y admirador de Hokusai.

Monte Fuji

 

Las maravillosas estampas paisajísticas que se reunen en el libro rinden un vibrante homenaje a la naturaleza y en especial a la montaña sagrada de la religión sintoísta, el monte Fuji, que está presente desde diferentes puntos de vista en todas las láminas.

A Katsushika Hokusai (1760-1849), pintor y grabador japonés, habría que considerarlo uno de los grandes nombres del arte de todos los tiempos, pero su condición de oriental, le dificulta su popularidad entre nosotros, a pesar de haber servido de inspiración para muchos de los artistas más consagrados de la historia del arte, especialmente a los impresionistas. Hokusai renovó el ancestral arte del ukiyo-e (imágen del mundo flotante), y sus imágenes de olas espumeantes o de humildes pescadores con la imponente silueta del monte Fuji de fondo constituyen un icono del arte japonés.

 

Monte Fuji

Hokusai, además de impulsar el movimiento ukiyo-e, fue el creador de un género nuevo, la estampa de paisaje. Su religiosidad budista y sintoísta le hacía adorar la naturaleza y focalizó parte de su atención artística en el monte Fuji. Lo representó bajo distintos puntos de vista y tonos de luz, siempre con escenas de actividades humanas en primer plano.
Hokusai fue muy activo y longevo. Ya a los 15 años se inició como aprendiz de grabador y falleció a los 89 años de edad, cuando ya se definía como “el viejo enojado con la pintura”, sin haber satisfecho la búsqueda de la última verdad sobre la pintura ya que pocos años antes de cumplir los 80, llegó a decir :

… a la edad de cinco años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad de 50 había producido un gran número de dibujos, con todo, ninguno tenía un verdadero mérito hasta la edad de 70 años. A los 73 finalmente aprendí algo sobre la calidad verdadera de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, las hierbas o los árboles.

Otra vista del Monte Fuji

 

Por lo tanto a la edad de 80 años habré hecho un cierto progreso, a los 90 habré penetrado el significado más profundo de las cosas, a los 100 habré hecho realmente maravillas y a los 110, cada punto, cada línea, poseerá vida propia. …

 

Enlace permanente a este artículo: http://iesmh.edu.gva.es/unrayoquenocesa/2014/03/pintura-japonesa/

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