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La metamorfosis: De chica a chico.

(Es una adaptación de la verdadera historia escrita por Franz Kafka)

Abrí lentamente los ojos, encontrámdome con mi despertador, el cual marcaba las 6:05 am. No tenía sueño así que me levanté para ir hacia el baño, como todas las mañanas. Pero algo raro noté en mí, y grité:”¡Ahhhhh!”. ¡Era un chico!  Creía que era una pesadilla. Pero entonces comencé a pensar como uno, ya que mi cerebro me ordenó que me diera unos cuantos pellizcos para ver si realmente era un sueño y terminaba esta pesadilla, pero no. No quería ir al instituto así. ¡Un chico, un chico! Me repetía una y mil veces gritando dentro de mí, porqué en el fondo estaba asustada. Decidí llamar a mis amigas y decirles que hoy se vistieran como un chico. Inventaríamos algo así como una nueva celebración. Los chicos se vestirían de chicas y al revés. Tenía la esperanza de mañana volver a ser yo, una chica. Me atreví a salir a la calle e irme al instituto. Cuando llegué, las chicas iban de chicos y viceversa. Ya estaba más tranquila. Todos los que me veían me felicitaban por ser la más auténtica. Cuando terminó el instituto, de camino a casa, recordé lo que me había sucedido pasados unos días atrás. Fui a casa de una mujer que practicaba la brujería, obligada por mis amigas, ya que querían ver su futuro. Sin quererlo, me dijo que me había puesto una maldición que duraría un día, debido a su falta de experiencia. Esta, llegaría a mí pasados unos días. Al terminar el día, me acosté tranquila y feliz, sabiendo que al día siguiente volvería a ser una chica. Cuando desperté al día siguiente, lo primero que hice fue verme en el espejo, y una sonrisa se formó en mi cara al comprobar que volvía a ser yo de nuevo, una chica. Ahora ya sé que la brujería existe debido a esta experiencia que he vivido. Y aunque al final ha resultado divertida, espero no volver a vivirla.

Fin

Rosa María Andreu 2ºA

Enlace permanente a este artículo: http://iesmh.edu.gva.es/unrayoquenocesa/2012/10/la-metamorfosis/

1 comentario

  1. Araceli

    Me encanta, es un relato muy divertido pues experimentar la sensación de ser un chico no es para menos, aunque prefiero no tener que vivirla nunca.
    Saludos.

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